Río Bravo es una oportunidad estupenda de ir a contracorriente.
Recuerdo que, a mediados de los 70, era el único (repito, el único) de mis amigos progres que sostenía que Clint Eastwood era no solo bueno, sino muy bueno.
Los progres - la izquierda en general - tienden a juzgar moralmente a los artistas en lugar de mirar la obra que realizan: Clint Eastwood acababa entonces de protagonizar los spaghetti western de Sergio Leone y estaba en plena serie de Harry Callaghan (Harry, el Sucio).
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